Conforma ayuntamiento Castrejón de la Peña con Boedo de Castrejón, Villanueva de la Peña, Traspeña de la Peña, Roscales de la Peña, Recueva de la Peña, Pisón de Castrejón, Loma de Castrejón y Cubillo de Castrejón. 

Por aquel antiguo Castril, o lugar del fortín pequeño, pasaba la vía III romana que saliendo de Clunia y Castrojeriz llegaba a Guardo y, penetrando por Velilla, llegaba a Potes. 

En el pago del “Rabillo” se ha documentado un yacimiento de época prehistórica y en “La Penilla”, una necrópolis medieval, ya desaparecida al igual que su castillo por las explotaciones de cal utilizada en las construcciones. También en Cantoral existió un asentamiento romano que se prolongó por los siglos I y II. 

Muy pronto se inició la repoblación en esta zona palentina, allá por finales del siglo VIII, continuaría por la Valdavia y Ojeda a mediados del siglo IX y llegaría más tarde a Campos y el Cerrato. 

Castrejón y sus pueblos ya son citados en la documentación de San Román de Entrepeñas, en abril de 1115. 
A mediados del siglo XIV, Castrejón era lugar de solariego del poderoso Juan Rodríguez de Cisneros y de García Duque. 

A mediados del siglo XIV la iglesia de Castrejón estaba dedicada a Santa Eulalia, la de Cantoral a San Tirso y las de los ya despoblados de Villosillo y Laguna Seca a San Andrés y Santa María, respectivamente. 

En la actual iglesia parroquial de Castrejón, dedicada a Santa Águeda, destaca una pintura-exvoto del siglo XVIII, un Crucifijo de finales del siglo XVI y el importante retablo del presbiterio de un seguidor de Esteban Jordán. Digno es su monumental pórtico sostenido por dos columnas tipo toscano. 

Bellísima es la iglesia románica de mediados del siglo XIII de Pisón, su puerta de arquería, su Pantocrátor y Apostolado, el relieve de San Gregorio; “una verdadera joya del arte de Castilla” según el historiador palentino Rafael Navarro. 

En la iglesia de Cantoral es obligado admirar su pila bautismal tardorrománica del siglo XVI. Igualmente debe visitarse la iglesia de Loma por su portada, capiteles de gustos románicos y góticos, etc. así como la de la Transfiguración de Traspeña, excelente templo gótico. 

Castrejón, más bien sus pueblos de Traspeña y Villanueva han tenido una larga historia minera de antracita, y aún más desde que se abrió el ferrocarril de La Robla a Valmaseda allá por 1894. Destacado empresario minero de la zona fue Claudio López Brú, II Marqués de Comillas y más adelante lo fueron David Gómez y David Cordero. 

Castrejón disponía a finales del siglo XVI de 147 habitantes, de 172 en 1852, y ya como ayuntamiento de 1.492 en 1900, de 1.532 en 1930, de 1.789 en 1950 y de 561 en 2005.